Me masturbe con unas plumas!
Me las regaló una amigo hace un mes, porque estuve contándole días antes que lo leí en una Web y me apetecía muchísimo probarlo.
Las tenía guardadas, esperando el momento de poder disfrutar de un poquito de soledad y tiempo libre. Y el otro día, con las condiciones adecuadas, decidí usarlas.
Al ver que tenia todo el tiempo libre que quería, se me ocurrió estrenar por fin mis queridas plumitas. Así que las saqué del cajón de la mesita, bajé las persianas, cubrí con una toalla el sofá, me desnudé muy despacio y me tumbé sobre ella.
Estaba muy excitada, llevaba tanto tiempo deseándolo…y había llegado la hora de jugar con mi cuerpo, de sentirlo, relajada y sin prisas. Al principio sólo quise usar mis manos. Quería pellizcar mis pezones y preparar el terreno para sentir las sensaciones que me iban a producir. Abrí las piernas y masajé mis muslos, mis rodillas…
No soportaba la espera, así que cogí las plumas y las deslicé por todo mi cuerpo. Empecé por la cara y el cuello, descendiendo por los hombros hasta mis tetas, acariciándolos en círculos concéntricos hasta llegar a los pezones; recorrí el camino hasta mi ombligo, recreándome en el vientre…y pasando a las piernas. Lo acaricié todo, todo, todo! Menos mi chocho…haciéndome sufrir de placer, no había prisas, y quería disfrutar de todo mi cuerpo para conseguir uno de los mejores orgasmos.
Empezaba a notar cómo mi chocha se humedecía, pero yo seguía sin tocarla, me centraba en mis tetas, con los pezones bien erectos los apreté bien…Deslicé mi mano, pasando cada zona de mi cuerpo hasta llegar a mi clítoris. La sensación fue tremenda! Estaba culequisima y tenía el clítoris hinchao y duro; separé mis labios con los dedos índice y pulgar y pasé la otra mano por la zona, dejando que mis dedos quedaran completamente empapados. Acerqué las plumas a mi chocha y las pasé por encima primero, haciendo círculos, de arriba abajo, en todas las direcciones. Mis caderas comenzaban a elevarse, no podía controlar mis movimientos.
Volví a abrir bien mis labios, con las piernas bien abiertas y lo acaricié todo con las plumas. Cada vez estaba más excitada, mi respiración se hacía cada vez más sonora, y mi otra mano no dejaba de moverse sobre mi clítoris.
Mi cuerpo se retorcía, mis caderas ya no paraban y mi mano no quería dejar de masturbarme, cada vez más rápido, y más, hasta que empecé a sentir la necesidad de apretar mis piernas y todo mi cuerpo y…no tuve más remedio que venirme entre jadeos y gritos de placer.
Vean estos videos que les traigo
Sheik Yousuf en contra de usar objetos


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Julio 4th, 2010 , 3:10 pm
Hmmmmm ere increiblemente bellaca un steno de egotism, Mamie besos….