Bellaca .Me
… de crica caliente, y clitoris de fuego.

Me comiste entera…y me encantó.

Junio 28th, 2008 by La Bellaca de Puerto Rico

Te miré fijamente a los ojos y te pedí con un dulce susurro:

“Ven mi vida, abrázame, besa mi boca, acaricia mi piel…mi cuerpo es todo tuyo”.

Tú hiciste lo que sensualmente te susurré y después de desnudarme lentamente, me tumbaste en la cama boca arriba y con esa voz tan varonil que enloquece, me dijiste:

¡Mi niña, te voy a comer entera!

Mientras veía como te desnudabas, yo tocaba mis tetas, las sobaba sin parar…con los dedos índice y pulgar de ambas manos pellizcaba suavemente mis pezones; erectos, muy duros, deseando una lengua caliente y voraz que los chupara: la tuya.

Me dijiste con voz apasionada:

¡Me encanta chuparte y acariciarte toda; pasar mis dedos por todo tu cuerpo…por todos los rincones de tu cuerpo, hasta llegar al último pliegue de tu piel!.

Cuando te desnudaste por completo te tumbaste a mi lado, de costado y fuiste bajando hasta llegar a los pies…me cojiste uno y me pasaste la lengua por los dedos -primero todos juntos- y luego metiste en tu boca mis cinco deditos de las pies uno a uno.

Subiste besándome la pierna y al arribar a la cadera me la separaste…me besaste y lamiste los muslos por dentro y los mordiste suavemente; me pasaste la lengua por las labios y seguiste subiendo dándome pequeños besitos hasta que metiste tu lengua en mi ombligo.

Yo sólo gemía y suspiraba.

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Te pusiste encima de mí pasando una pierna a cada lado de mis caderas y continuaste subiendo besándome hasta llegar a mis senos… Sujetaste mis brazos para que no pudiera moverme y a continuación bajaste tus labios para lamer y besar mis suaves tetas. Abriste tu boca del todo para meterte un pezón dentro y me mordiste fuerte hasta hacerme gritar:

¡Ayyyyyyyy!.

Noté como tu polla se metió entre mis piernas y me rozó los muslos. Yo las cerré para apretártela entre ellos y te la acaricié, mientras tú no dejabas de lamerme los pezones y de chupármelos… Al tener tu polla así cogida, te hice una paja muy sensual con mis muslos. Oí tus placenteros gemidos.

Me moví un poco y bajé mi cuerpo para que, tu cada vez más duro bicho rozara mi rajita, cerré las piernas más fuertes y así me acariciaste entre los muslos y el chocho…

¡Mmmm. que gran placer!

Me mordiste con fuerza el cuello y me hiciste un chupón; me miraste a los ojos y me dijiste:

¡Dame un beso…dame tu lengua!

Tu lengua buscó la mía desesperadamente y al encontrarla me besaste con fuerza; tu caliente lengua entró entera dentro de mi boca y saboreó y paladeó nuestros sabores.

Nos dimos un beso largo y húmedo. Yo, con un hilo de voz te pedí:

¡Chúpame la crica!.

Los dos, al mismo tiempo dimos un alarido de gusto.
Me dijiste:
¡Quiero metértela toda y luego sacártela para comerte el chocho!.

Al oírte tuve un orgasmo fortísimo; colocaste la punta de tu enorme bicho en la entrada de mi cueva y dando un empujoncito suave, me entró la punta…muy caliente y dura. Con otro empujón más fuerte me la fuiste metiendo poco a poco hasta que por fin me la hincaste entera dentro de mi.

Empecé a venirme como una cascada…

Yo no podía moverme pues seguía sujeta por los brazos, pero con un ágil y rápido movimiento me diste la vuelta y ahora yo estaba encima tuya.

Me pediste:

¡Sácatela y sube hasta poner el chocho sobre mi boca!.

Me lamiste toda la rajita, pasaste la lengua entera por el crica y separando los labios mayores con tus dedos, metiste la punta de la lengua dentro de mí lamiéndome de arriba a abajo hasta llegar a mis labios menores. Tu lengua me lamió todo el chocho.

Estaba disfrutando como nunca y con un grito entrecortado te pedí:

¡Cariño, méteme un dedo también en el culo!.

Pasaste tu dedo corazón por la rajita del culo hasta llegar al boquete. Al llegar ahí me lo acariciaste y luego me lo diste para que lo chupara y lo mojara en saliva; yo te obedecí y lo ensalivé mucho.

Me dijiste con voz triunfal:

¡Voy a metértelo en el culo hasta dentro!

Yo suspiré muy fuerte al sentir tu dedo por el ojete y me estremecí como loca al notar como me lo apretabas e ibas introduciendo la yema de tu dedo. Mi culito estaba deseando que lo metieras y poco a poco se fue abriendo hasta que te llegó al nudillo. Al mismo tiempo lamías en círculos el clítoris…

En ese momento yo sólo jadeada y me moría de placer.
Casi sin darme cuenta volví a venirme y con voz dulce te rogué:

¡Penétrame otra vez, por favor!

Tú me sonreiste y después de besarme muy suavemente me cojiste por la cintura y de un sopeton me la metiste entera…hasta el fondo.

Juntos dimos un grito y tú me dijiste a continuación:

¡Hoy eres más mía que nunca: mi polla está en tu chocho, mi dedo en tu culo y mi lengua en tu boca… que rico te estoy chichando por todos lados!

Con un giro volviste a cambiar de postura y otra vez estabas encima de mí…yo totalmente abierta de piernas. Sentía como tu dedo se movía dentro de mi culito, como tu bicho me acariciaba toda la crica y como tu lengua entraba entera dentro de mi boca hasta la garganta.

Noté como tu bicho palpitaba dentro de mi chochito y supe que ibas a explotar de un momento a otro.

Me susurraste:

¡Mi cielo, no puedo mas. Necesito eyacular…Recíbeme!

A lo dos al segundos, sentí en mi interior una oleada de semen…
Tu leche salió a borbotones; caliente, muy espesa, quemándome por dentro, pero no me importó porque tu semen es mi mejor vitamina y me da la vida…

Me inundaste de tu leche deliciosa, te vaciaste dentro de mí y me dijiste:

¡Que rica nuestra mezcla…leche y miel, un cóctel delicioso, el más sabroso!

Al oírte decir esto, te sonreí; te pedí que salieras de dentro de mí y que te pusieras de pie.

Después de ti yo también me levanté de la cama y al hacerlo me cayeron todos nuestros jugos por los muslos, me froté con una mano y me chupé los dedos…

Tú no dejabas de mirarme y en voz bajita casi me suplicaste:

¡Hazme una mamada!

Me arrodillé ante ti y te chupé la polla con deseo, pero muy suave y lentamente. Te limpié con mi lengua lamiendo tu bicho…sin dejar de mirarte.

Al despedirnos me abrazaste con fuerza y volviste a besar dulcemente mis labios y mirándome fijamente a los ojos me susurraste:

¡Es divino estar contigo. Eres mi diosa y te adoro!
¡Gracias por esta tarde tan maravillosa!

Yo te devolví ese maravilloso beso y con una sonrisa te dije:

“Y tú el mejor amante que tengo”.

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Sexo en el carro!

Junio 7th, 2008 by La Bellaca de Puerto Rico

En el carro!!

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Dicen que la oscuridad guarda muchos secretos sirviendo de abrigo para las miles de personas que buscan un resguardo entre las cortinas espesas de la noche.

Regresando de algún bar hace un par de años, y consientes de que por la hora no resultaba tan conveniente ir a un motel, decidimos buscar solamente una calle oscura con el fin de poder pasar un rato de besos y caricias.

Tengo que aceptar que aunque no es de mis cosas favoritas, si me resulta bastante excitante, supongo que tiene que ver con que podemos ser sorprendidos en cualquier momento. Este relato no tiene nada de espectacular, sin embargo, si te cuento este día en especifico es porque sin duda ha sido uno de los más memorables en su carro.

Después de dar algunas vueltas por el sur de la ciudad no muy lejos de su casa, fue que encontramos por fin el lugar idóneo; una privada con un par de casas solamente y una pared larga y alta. Se estacionó, apagó las luces, y empezamos a charlar, no recuerdo muy bien sobre que, pero no dudo que hayan sido sobre las impresiones de la noche, la gente, los tragos, el lugar, etc.

Yo estaba recargada sobre su pecho, cuando sus manos empezaron a colarse por mi blusa, acariciando, amasando, pellizcando. Siempre me habia gustado la forma en que me toca, como al resbalar sus manos extendidas por mi pecho trata de tomarlo toda con la mano, el deslizar de su palma por mi piel, como empieza a tocar suavemente mis pezones. Mis senos no son grandes, lo cual resulta bastante conveniente, recibo suficiente atención ahí para tener un orgasmo sin necesidad de que me lo meta realmente. Así fue como empezó, tocando suavemente, con las yemas de sus de sus dedos un poco sobre la blusa, jugando con mi escote, adentrándose en el canal, cada vez un poco mas adentro de mi sostén, subiendo la intensidad de las caricias, mientras yo ligeramente rozaba su entre pierna. Esperaba que me besará, eso siempre ha sido el indicio de que la temperatura ya esta llegando a su punto. Y así sucedió en un descuido sus labios tocaron los míos robándome el aliento, mientras tratábamos de comernos en un beso, nuestras lenguas danzaban alternando el escenario de nuestra bocas.

A los pocos minutos yo prácticamente estaba encima de él, hincada sobre el asiento del copiloto, con las ansias enormes de írmele encima y poderlo sentir en todo su esplendor. Yo le tomaba la cabeza, entrelazaba mis dedos en su cabello, él metía su mano bajo mi falda buscando mi crica que ya empezaba a humedecerse. De repente dejo mi boca y con una agilidad en un dos por tres desabrocho mi sostén tiró mi blusa hacia abajo dejando liberados mis pechos que lo invitaban a probarlos; sus labios empezaron a succionar mis pezones, con la punta de su lengua tocaba la punta de los mismos, esa sensación es incomparable el contacto provocando un choque eléctrico que va adormeciendo la nuca empezando a trasladarme a una dimensión paralela pero cada vez mas elevada, me encontraba entrando en ese trance cuando una de sus manos empezó a avisar que lo mejor estaba por venir, entre mis piernas haciendo mi ropa interior a un lado unos dedos jugaban en la abertura de mi chocha, escarbando cada vez más en los pliegues de mi crica, acercándose al orificio que sin duda trae la calma después. Para ese momento en su regazo su bicho parado y cada vez más duro me pedía ser liberado de las ataduras del pantalón; hizo el asiento para atrás para que yo pudiera inclinarme sin que el volante del auto interfiriera en mi camino, ya con más libertad, mis manos desabrocharon su cinturón, siguiendo con los botón y cierre de su jeans, bajé su bóxer, al fin pude ver su grandioso bicho henchido, duro, hermoso ¿cómo no acercarme para besarlo? Si tenía minutos deseándolo.

Con una seña me dio a entender que estaba preparado para lo siguiente, bajé mi cabeza, con una mano apoyada en el asiento, acomodada en cuatro patas empecé a mamar su bicho, empezando por la cabeza muy suavemente, echándomela a la boca una que otra vez, sacándola para que mi lengua entonces pudiera hacer remolinos por todo su miembro; me encanta esa sensación de sentirlo así enhiesto, punzante, delirante; seguí con mi trabajo tragándomelo un poco más cada vez, tratando de llevarlo hasta mi garganta, saboreando los líquidos que empezaban a brotar, mientras chupaba tan desesperadamente que casi lo escuchaba gemir, al compás de mi boca una de mis manos frotaba sus bolas; yo podía sentir como al mismo tiempo un brazo sobre mi espalda desembocaba en una mano que me penetraba vertiginosamente, podía escuchar el sonido que causaban sus dedos al entrar en mí, era como un chapoteo, mi chocha chorreaba de ese liquido incoloro y viscoso que hacían notar que estaba cerca de venirme, sentía mi clítoris a punto de explotar tan tieso como su bicho, tan tenso que era una gloria sentir sus dedos sobre el, provocando toda esa materialización de los mundos extraterrenos, cuando estaba seguro que el clímax tocaba ya a la puerta se detenía un momento para así con mis propios jugos lubricar el apretado túnel de mi culo, su dedo índice lo dilataba hasta que por fin sentí ocupados mis dos orificio y el movimiento de sus dedos entrando y saliendo, abriéndose paso cada vez más profundo en ellos, desaguando los conductos, mi cuerpo empezaba a temblar, a tensarse, a agitarse con vehemencia. Su bicho se empezó a contraer y en una sacudida de su cuerpo un chorro de “leche” inundo mi boca, caliente y espesa resbalo por mis labios.

Otra convulsión anunció mi orgasmo seguido por un largo sonoro chillido. ¿Quieres otro? – me susurró al oído – asentí con la cabeza, mientras el seguía penetrándome con sus dedos, mis gemidos intensificados, causados por la sensibilidad de mi chocho en ese momento hubieran podido despertar a toda la ciudad, y así llego otro terremoto, un segundo orgasmo. Después de unos minutos e incorporada en el asiento aun con las piernas abiertas y con la crica palpitante, respirábamos entre besos y caricias tiernas, el estaba un poco cansado y yo deseosa de venirme una vez más, empecé a tocarme mientras volvía a poner mi cabeza en su pecho, el sostenía mi cuerpo con tratando de ser un sostén para mis movimientos agitados, acariciando levemente mis senos, mi mano tocaba todo ese torrente de agua que aun emanaba de el, eso me excitaba más, recorría mis labios vaginales, acercándome a mi clítoris, me penetraba un poco, sacaba los dedos, con mi dedo índice y medio a la vieja usanza dibuje garabatos sobre esa terminación nerviosa, cada vez mas fuerte, cada vez más intenso, mis caderas de elevaban como si al moverse encontraran un poco de liberación, y así sucedió me vine por tercera vez bañando mis dedos.

Exhausta por los acontecimientos, nos abrazamos mientras trascurrían las horas…el momento de regresar había llegado.

A continuación un video donde hacen el amor sobre el bonete del carro,

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