Bellaca .Me
… de crica caliente, y clitoris de fuego.

MI PRIMERA VEZ

Julio 12th, 2008 by La Bellaca de Puerto Rico

Mi primera vez y lo bien que me lo pase.

Mi primera vez fue a los 18 y recuerdo todos los detalles…. estábamos mi grupo de amigos y yo entre ellos estaba mi novio en una casa preciosa de pueblo celebrando el cumpleaños de uno de ellos.

Cuando llego la noche nos fuimos para la cama yo y mi novio dormimos juntos como me gustaba a mi, el ya había mas de una vez intentado de clavarme y perder mi virginidad. Yo estaba muy segura de que seria con el pero no me atrevía no se porque, esta noche fue muy especial ya que cuando entre en la habitación estaba toda ella llena de velitas y pétalos de rosas cosa que me encanta y nunca me habían echo. Me dijo que lo había echo por mi.

Yo tenia muchas ganas de perder mi virginidad con el porque nos queríamos mucho y bueno al final ocurrió.

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Le dije que me esperase que iba al baño a ponerme mas cómoda fui para el baño y me puse un conjuntito de tanga y sujetador muy picante que estaba guardando para esta ocasión, cuando salí del baño el se quedo alucinado y me dijo que buena que estaba.

Bueno me subí en la cama me puse sentada encima de el y le empecé a besar la boca, el cuello yo sabia que eso a el le volvía loco y le fui quitando la ropa poco a poco mientras le mordía la oreja y le daba besos.

Yo me estaba poniendo muy culeca y tenia una ganas tremendas de hacerlo pero también me gusta ir poco a poco disfrutando del momento, después de haberle quitado la ropa le faltaba por quitar el calzoncillo era un slip apretado y debajo había un buen bulto yo nunca le había visto la polla y cuando le quite el slip mmmmmm…vaya grande que la tenia con tan solo 19 años ¡¡

El me empezó a acariciar y a besar todo mi cuerpo de arribabajo me desabrocho el sujetador y me quito el tanga. Le dije que quería perderla ya que hiciese conmigo lo que quisiese.

Entonces el me empezó a masturbar y noto que estaba muy mojada el se puso muy caliente y me empezó a comer el chochito, Madre Mía¡¡ vaya gusto y que bien lo comía yo no quería que parase pero me moría de ganas de metérmela en el chocho para ver que se sentía , primero se la chupe un poco mmmmm….vaya rica que estaba.

Cuando me la fue a meter me dijo que dolía un poco pero que era normal yo estaba nerviosa pero sabia que me tenia que relajar, me relaje y me la fue metiendo poco a poco empecé a sentirla dentro de mi y me hacia gemir de placer y cuanto mas me la metía mas gemía uffff…..que tonta había sido en haberle dicho que no las anteriores veces que me lo propuso. Nada mas metérmela me vine y cuando se empezó a mover, a metérmela y sacármela no podía parar de venirme vaya gusto que sentia.

Cuando se iba el a venir le dije que me la echara encima en mis tetas, la saco y se corrió en mis tetas, estaba calentita y muy rica.
Vaya nochecita que bien me lo pase en mi primera vez.

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Lo vi todo y…

Julio 3rd, 2008 by La Bellaca de Puerto Rico

Creo sin equivocarme que la vida universitaria es una de las mejores partes de la vida de un ser humano.

Era un día muy bonito, decidí ir caminando y cantando la borinqueña hasta mi departamento después de haber cogido la ultima clase. Es entonces cuando paso cerquita de una ventana, me asomé y además de oír varios mmmm! muy sospechosos, vi a una pareja unida en una postura de lo más excitante y caliente: el hombre, un tipo moreno de unos cuarenta años de edad, pelo corto oscuro y con un cuerpo fibrado a base de gimnasio tenía cogida por detrás de la cintura a una mujer, una chica bajita, con cara aniñada, de pelo largo rizado rubio, un cuerpo lleno de curvas y de piel muy blanca.

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El hombre sólo llevaba puesto un pantalón de color azul marino, pues la camisa blanca de manga corta estaba colocada sobre una silla. La mujer por su parte, estaba semidesnuda de cintura para arriba, porque aún conservaba puesto un bonito sujetador de color fucsia con bordados y en la parte de abajo tenía puestas unas panties a conjunto; la falda negra y la blusa corta de color dorado yacían en el suelo. También distinguí que llevaba puestas unas medias cristal en tono negro hasta los muslos, rematadas con una cenefa bordada e iba calzada con unos zapatos de tacón del color de la blusa.

Mientras él la apretaba con fuerza y la atraía hacia su cuerpo, ella suspiraba, gemía, levantaba los brazos acariciándole el cuello y frotaba el culo contra su polla. Wow

Yo veía esa escena y me subía por las paredes de la excitación que me provocó; y me puse como una moto al ver como él le soltaba el sujetador y después de caer al suelo no paraba de sobarle y de amasarle las tetas; pequeñas como las mías ,redondas, duras y apetecibles. Dos manzanitas muy jugosas!

Por su parte, ella no dejaba de gemir y seguía frotando el culo contra su polla.

Menudo mareo más rico que le estaba dando!
Yo miraba con los ojos como platos como la polla del tipo iba creciendo más y más…

Él seguía acariciándole los pezones; le pasaba la yema del dedo por la aureola para después apretar el pezón hacia abajo y éste, a continuación salía disparado hacia afuera. Después bajó acariciándole la tripita y metió su mano derecha por dentro de la braguita y ella con un susurro casi inaudible y muy sensual le pidió, Cariño, mastúrbame!

“Cariño”, le pasó un dedo por la rajita y aunque desde mi posición no podía distinguir claramente -la mesa me impedía ver la escena nítidamente- como la tocaba, deduje que la chica no iba a tardar mucho en venirse.

Cerré los ojos y me imaginé a mi novio de entonces masturbándome a mí: Él me acaricia la raja del culo y desliza los dedos por el culito hasta llegar a los labios del chocho, allí me los aprieta, los pellizca, mete la punta de un dedo en mi cuevita chorreosa y lo mueve sin parar hasta que lo mete del todo, hasta el nudillo. Luego saca el dedo muy despacito y bien mojado en mis jugos me lo pasa por el clítoris; una vez que me pajea el botoncito me vuelvo loca de placer y sacudo mi cuerpo como una auténtica poseída.

Seguí soñando con mi novio e incluso me pareció oír su voz, cuando ayer por la noche en un romántico motel al que me llevó para celebrar nuestros dos meses de relación me dijo: – Mi cielo me muero de ganas de metértela ya!

Caray, que gustazo me da el hecho de recordarlo! Ufffff!

Al segundo volví a la realidad y vi otra escena de alto voltaje: El hombre estaba ahora completamente desnudo (los pantalones y el calzoncillo de algodón color beige estaban esparramados por encima de la mesa), de pie -de perfil- y con el bicho totalmente duro, muy grueso y tieso como el palo de una escoba.

La mujer estaba a sus pies, de rodillas…Le estaba haciendo una mamada soberbia: en ese momento lo tenía cogido entre sus pequeñas manos y sin dejar de mirarlo con los ojos llenos de lujuria se lo llevaba a la boca, comiéndoselo una y otra vez…

Volví a cerrar mis ojos y recordé a mi novio, cuando ayer en aquella habitación de motel me pidió: – BB, chúpamela!. Disfruta de ella y hazme disfrutar a mí.

Al oírlo, me acerqué a su cuerpo y después de besar tiernamente sus labios, bajé mi boca por su pecho, su abdomen hasta llegar a su magnífica polla, la cual aún no estaba al cien por cien, pero no me importó en absoluto pues dentro de un momento se convertiría en la espada “Tizona” e iba a ser toda para mí…

Mi chico me miraba con los ojos bien abiertos mientras, frotaba mi pelo…
Su polla sonrosado y tierno esperaba impaciente mis caricias y con un susurro exclamó: – Mi niña lámeme!

Lo miré fijamente con mis ojos y abriendo mis labios metí la punta y con mi lengua lo lamí con suavidad.. Él estaba con la cabeza hacia atrás y soltó un alarido de placer: – Ahhhhh! Que rico!

Yo seguí lamiendo e introduje la punta de la lengua en el prepucio; estaba ardiendo y varias gotitas de líquido preseminal lo mojaban. Puse los labios en O y me los empapé en ese exquisito elixir.

Continué deslizando la sin hueso por el tronco en movimientos largos y lentos notando el calor y el sabor ligeramente salado de esa jugosa carne.
Después le hice una paja y me dediqué unos minutos a chuparle los huevos, primero el derecho, luego el izquierdo… Mmmm!

Riquísimos; llenos, a tope de leche…toda para mí, pero aún no…

Un fuerte grito me despertó de mi placenterero sueño:
Nena, voy a venirme… Quiero dártela en tu boca. Recíbemeee… yaaaaa!

Esta frase tan desesperada salió de la boca de el, una vez que ella terminó de hacerle esa estupenda mamada.

A pesar de que aún estaba de rodillas y por lo tanto mi ángulo de visión no era para nada perfecto, agudicé mi vista de lince y me fijé en que a la chica le caía un chorrito de semen por la comisura de los labios; la muy puta -sí, me dio envidia, qué pasa?- se relamió con vicio y el tío en un arrebato salvaje y muy pasional la cogió por el cuello y le estampó un señor beso en toda la boca con lengua incluida.

Eso es un beso blanco y lo demás son tonterías!

Después de estar unos par de minutos besándose, el la abrazó y en voz baja le dijo: – Vamos a la cama. Necesito metértelo. Quiero que seas mía…toda mía!

Ella se separó de él un minuto y acercándose a su bolso sacó un preservativo y mientras se lo colocaba le dijo con voz pícara: – Así estaremos más seguros, verdad cariño?

Tienes un pollón enorme…tuve que ponerte un gorrito de tamaño extra…
El hombre le sonrío al tiempo que la besaba otra vez y cogiéndola en brazos le susurró: – Ven conmigo!

Si me ves en aquel momento, querido lector de mis cronicas te tronchas de risa, más que una estudiante parecía el “Coyote” de los dibujos animados cuando persigue al “Correcaminos”.

Dónde me escondo?…Qué hago?…Me quedo o me voy?

Estas preguntas cruzaron por mi mente en una fracción de segundo.
Además quería verlos como chichando…sería espectadora de una película X en vivo y en directo…

El hombre la dejó en el suelo y después de quitarle la braguita (la arrojó hacía la silla, pero de baloncesto se ve que no tenía mucha idea porque falló y la prenda interior se quedó en el suelo) la tumbó al borde de la cama y puso las piernas de la chica en sus hombros.

La cogió de los muslos y empezó a metérsela primero muy despacio, para ir paulatinamente aumentando el ritmo. Ella no paraba de jadear y de decir frases como estas:

Qué bien me chichas!

Ohhhh, que delicia!

Clávala más y rómpeme el chochito!

Mientras tanto, yo, casi ni respiraba; me moría por tocarme, pero por miedo a hacer ruido , permanecía quieta.

El seguía taladrando a la chica. Su polla entraba y salía una, otra y otra vez de su agujero muy mojado…

Se escuchaba el ruidillo plaff!, plaff!, plaff!; el típico e inconfundible sonido de la pasión, del sexo en estado puro, del deseo incontrolado…

Toda la habitación emanaba ese olor tan especial que ningún perfumista del mundo posee: el aroma a sexo.

Qué gozada! Menuda clavada estaban echando esos dos.
Después de un buen rato de estar chichando, el hombre se paró y se la sacó toda.

Yo pensé que ya se había cansado y que ahora – como hacen la mayoría de tipos- se quedaría frito y que ella -como hacen algunas tipas- se iría al baño a ducharse, pero no…siguió dándole placer a ella y, aún sin saberlo, me brindó a mí otro gran espectáculo.

Le pasó el bicho por la rajita, por el pubis, por el clítoris; le dio golpecitos con el glande en el hinchadito botón (esa parte de la anatomía femenina, pese a que no la vi in generis, supuse que estaba así) y sin decirle ni mú, la abrió más de piernas y se lanzó a comerle la crica.

La chica se puso histérica y empezó a chillar y aullar como una gata en celo:

Ahhhhhhhhhh!.

No pares, por favor.

Le lamió las ingles, los muslos, le pasó la lengua entera por la rajita hasta que se la fue introduciendo toda y en ese instante, intuí que la tipa estaba a punto de venirse de nuevo…

Entonces ella, en un acto que me sorprendió -porque hasta ese momento-había sido bastante pasiva y apenas dijo nada, le dio un suave empujón al hombre y se puso encima de la cama a 4 patas, en la conocida postura del perrito.

A continuación, se giró y lo miró a él; le gritó:

Quiero que me claves el culo…y que te vengas dentro de mi chichi.

Venga ya, obedece!

El hombre no esperó a que ella se lo dijera otra vez; le separó un poco las piernas y le pasó la lengua por el culo. Lo lamió bien en saliva, le separó con sus manos las nalgas y colocando la punta en el ojete, empujó un poco y le metió la cabezota…

Ella soltó un fuerte grito, pero a medida que se la iba hincando sus gemidos de gusto fueron creciendo y aunque no podía ver su cara -estaban de lado y la luz era escasa, por eso el cuarto casi estaba a oscuras- supe que lo estaba disfrutando.

El dio un empujón más fuerte y se la metió toda entera en su culo; después la cogió por las caderas y empezó a salir y entrar primero despacio y luego cada vez más deprisa…hasta hacerlo a toda velocidad, para volver a chicharle el culo despacito…

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Yo miraba la escena y al tiempo tenía ganas de hacer sexo anal, pero también tenía mucho miedo…el bicho de mi novio era muy grande y gordo -el de ese tipo era un poco más grueso- y yo aún era virgen por mi agujerito trasero.

Al cabo de un interminable minuto, el dijo con voz desesperada:
Me voy a venir…lo quieres en tu chochito rico?

Ella no dijo nada, sólo jadeaba y suspiraba…
Él volvió a preguntárselo y al no obtener respuesta, le gritó: – Quiero que me lo pidas! Habla!

Entonces y con un susurro primeramente, se oyó un breve y conciso sí, pero a continuación esa mínima afirmación se convirtió es un largo y alto SÍ y una petición: – Siiiiiiiiií, y quítate el condón y dame toda tu leche!

El, muy obediente como un niñito el día de los Reyes Magos esbozó una sonrisa de oreja a oreja (distinguí su blanca dentadura), le sacó el bicho del culo, se oyó un crash!, luego lo tiró al suelo…y acto seguido dijo con voz dulce: – Date la vuelta. Quiero ver tu preciosa carita. Por favor!

Ella se volteó y se colocó boca arriba en la postura más conocida: el misionero; se incorporó un poco, se abrió de piernas y en ese momento él, colocándose entre las mismas empezó a penetrarla despacito, para ir haciéndolo más duro y fuerte hasta llegarle a lo más profundo.

Al segundo se oyó un fuerte grito, gritaron los dos a la vez…y supe que los dos juntos llegaron al clímax.

Él se dejó caer encima de ella y después de besarla le dijo: – Gracias por darme tanto placer!

Nunca olvidaré esta noche…Eres la mejor!

Después el hombre se quedó en silencio e intuí que tanto trabajo físico le pasó factura y que tal vez por eso se quedó dormido…

Ella por su parte, salió de debajo de él, saltó de encima de la cama, le dio un besito en la mejilla.

Me quedé un largo minuto mirando al hombre: estaba tumbado boca abajo, con la cabeza de lado -derecho – y las manos metidas por debajo de la almohada; leí en una revista de psicología que adoptar estas posturas al dormir significan gran potencia sexual, ternura, sensualidad y también mucho amor que ofrecer.

Seguí mi camino, no se porque, pero se me borro lo que hablo el profesor en la clase.

Les pongo un video de para que lo vivan mejor,

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