Bellaca .Me
… de crica caliente, y clitoris de fuego.

Me deje dominar … y lo disfrute!

Octubre 9th, 2009 by La Bellaca de Puerto Rico

Lo conocí, ¿realmente lo conocí?, bueno no importa.

Todo empezó con una de esas decisiones impulsivas que tantas veces cambian nuestras vidas, estaba en una cafetería cercana a mi trabajo, ese día me había demorado, por trabajo, y me había tocado desayunar sola, sin mis compañeros que ya habían regresado a la oficina. El lugar estaba más lleno de lo habitual, seguramente por la hora, mientras desayunaba intentaba leer el periódico entre el bullicio del lugar, cuando alguien amablemente me pregunto

Disculpa, esta todo lleno, ¿te importa si me siento contigo para tomar un café?

Estaba a punto de decir que lo sentía que estaba esperando a más gente, cuando al mirarle simplemente salió de mi garganta un
Por supuesto, además estoy casi terminando.

Muchas gracias, – me respondió – llevo un rato a la “caza” de un hueco y esta imposible.

Pidió su café y una tostada, por alguna razón no me atrevía a mirar su rostro y me limitaba a mirar sus manos, de reojo, mientras intentaba parecer muy interesada en el editorial del periódico.

¿Vienes mucho a esta cafetería?
La pregunta me llego de improviso, no esperaba escuchar nada de sus labios, suponía que terminaría de desayunar y con un cortes, adiós, se marcharía.

¿Perdón? – dije en un intento de ganar tiempo y ordenar las ideas –

Preguntaba si vienes mucho a esta cafetería.

Si, normalmente desayuno todos los días a aquí, ¿y tú?

En alguna ocasión.

Nuevamente el silencio, el silencio entre el bullicio de la cafetería, no se me ocurría nada inteligente que decir y preferí callar.
Ahora no lo podía evitar sus ojos estaban clavados en mis ojos, su rostro a la vez duro y suave, su forma de mover las manos mientras hablaba parecía querer decir más que su boca.

Yo había terminado de desayunar e intentaba llamar la atención del camarero, pero Manny, como siempre, parecía mirar siempre al otro lado del local.
Simplemente miro, levanto la mano y Manny se acerco rápidamente.

Me trae la cuenta, la de la señorita también.

Dirigió su mirada hacia mi
Si me lo permites.

Señora, y si te lo permito – por alguna estúpida razón me salió lo de “señora” –

Muchas gracias – una sonrisa afloro a sus labios, su cara pareció iluminarse y sus ojos grises centellearon –

Pago rápidamente, y se dispuso a levantarse, por alguna razón yo empecé a recoger mis cosas lo más rápido que pude, cartera, gafas, periódico, ….
Es más alto que yo, parece que está en forma, un poco de barriguita, pero quien no tiene un poco, su traje esta perfecto, con esas arrugas en la ingle, …, no se por qué miro la ingle. Pensé.

Disculpa no te he preguntado si querías tomar algo más, he dado por sentado que habías terminado.
No, si, quiero decir que ya había terminado, muchas gracias por la invitación, no tenias …

Permíteme que te invite a otro café, ¿si tienes tiempo?

Bueno, no … tengo que regresar …, bueno, si es rápido.

Caminamos un par de bloques hasta un hotel cercano que tiene una cafetería de lo más simpática y acogedora.
Hablamos durante unos minutos mientras tomábamos un magnifico café, negro, puro y con ese amargor que hace revivir a los muertos.
De repente fuera de conversación lo dijo.

Acompáñame a una habitación.

¿cómo?

No dijo más, simplemente se levanto, tendió su mano, mano a la que yo me agarre sin más ni menos. Caminamos hasta la recepción, todo fue muy rápido como en una película que pasa a doble velocidad. Abrió la puerta y me cedió el paso. Corrió las cortinas, encendió la lámpara de las mesitas y se sentó en una de las butacas de la habitación, mientras yo permanecía como congelada en el centro de la habitación, mirando con cara de “no soy yo” a todos lados.

Escuche su voz como si viniera del fondo de mi cerebro.

Desnúdate.

No sé qué piensas, pero …
Comencé a decir mientras dejaba el bolso junto a la televisión y comenzaba a quitarme la chaqueta.

No pienso nada, simplemente te pido que te desnudes.

No me llegaban las palabras a la boca, mi cerebro me decía ¡sal corriendo!, mis piernas no obedecían, y mis manos ya estaban desabrochando la blusa.
En un momento estaba mi blusa, mi braciel, el pantalón a juego con la chaqueta y las pantis en el suelo, las medias cortas estaban aun en mis pies.

Del todo …. – un silencio que me pareció eterno – , por favor.

Me agache a quitarme las medias y sentí como mis senos quedaban colgando, como oscilaban con mis torpes movimientos a la pata coja.
Nuevamente, ahora si totalmente desnuda, me quede quieta en el centro de la habitación. Él me contemplaba sentado en su butaca, una de esas sillas con brazos que hay en casi todos los hoteles.

¿Hasta dónde? – pronuncio esas dos palabras, esa pregunta, como quien pronuncia una orden –

¿Perdón? – nuevamente queriendo ganar tiempo –

Que hasta donde quieres llegar.

No me hagas daño, por favor. – fue mas una súplica que una petición –

Ven aquí.

Camine los tres pasos que me separaban de donde él se encontraba.

Arrodíllate.

Me arrodille, quedando frente a él.

Un poco más cerca.

Arrastre las rodillas por la alfombra hasta quedar entre sus piernas separadas.

Hazlo.

No pienses que esto es algo de hipnotismo, alguna facultad paranormal o que se trata de alguien con poderes sobrenaturales , yo sabía perfectamente lo que estaba haciendo, y lo estaba ¿disfrutando?, no sé si disfrutando pero sentía húmeda mi chocha, muy húmeda y con un nivel de deseo que hacía tiempo que no sentía. Sin preguntar que debía hacer comencé a bajar el zipper de su pantalón y a sacar su bicho, estaba medio duro, en esa pose que muchas de nosotras conocemos. Agache mi cabeza y comencé a lamerla poco a poco, hasta que creció y trasformo en un tremendo bicho, grande, duro, consistente.
Métela en la boca, toda, hasta el fondo.

dominante

Le he mamado en múltiples ocasiones el bicho a mi pareja, a él como a todos los hombres, yo creo, le gusta que se lo mamen, nunca me ha gustado que eyaculen en mi boca y las pocas veces que lo ha hecho he tenido que salir corriendo a escupirlo todo. ¿Querrá hacerlo en mi boca?, no, no quiero, si me lo pide le diré que no, pensaba mientras comenzaba a introducir su bicho en mi boca y a subir y bajar la cabeza rítmicamente, mientras se la sujetaba con mi mano derecha.

Pon tus manos en la espalda.

Solté su bicho como si me hubiera dado calambre, enlace las manos en mi espalda mientras seguía bajando y subiendo la cabeza, … durante unos largos minutos, el seguía con las manos sobre los reposabrazos de la butaca, según veía de reojo, mientras yo seguía con mi tarea.

Métela toda, no dejes nada fuera.

Me detuve por un momento mientras mi cerebro intentaba “digerir” sus últimas palabras. No podía, es imposible, me haría vomitar , debía faltarme como tres dedos y ya la notaba chocar contra mi garganta, no, no estaba dispuesta … Mi cabeza lentamente comenzó a bajar, más y más, hasta que nariz choco contra la tela del pantalón, sentía como entraba en mi garganta, como la llenaba, me faltaba la respiración, pero sin embargo continúe bajando la cabeza con mis manos entre lazadas a la espalda.

Pasaron unos eternos segundos cuando note su semen espeso, caliente, estrellarse contra mi garganta. No, no podía vomitaría, iba a vomitar, seguro que lo haría. Con un gesto casi brusco retire mi cabeza, la lance para atrás hasta sacar su bicho completamente de mi boca. En la boca quedaba una mezcla de saliva y semen, por un momento pensé en escupirla, en correr al cuarto de baño para deshacerme de aquellos líquidos que ocupaban mi boca.

Desde mi postura, arrodillada frente a él, con las manos enlazadas a la espalda lo mire, vi sus ojos, su gesto tranquilo, y … me trague el contenido de la boca, lo trague todo, como nunca pensé que podría hacerlo. Mi chocha estaba húmedo, deseando recibir ese bicho que había tenido en mi boca, que había mimado, que me había llenado.

Lentamente se levanto de la butaca, aun vestido con su traje y con su gran bicho parado, se acerco a la cama y comenzó a desvestirse, tranquilo, sin prisa, dejando la ropa bien colocada en la silla que estaba junto a esta. Yo seguía en la alfombra, desnuda, de rodillas, con las manos enlazadas a mi espalda, esperando, con mi chocha caliente y húmeda, con los ojos fijos en su figura. Por fin termino de desnudarse, se tumbo en la cama, con su bicho medio flácido, y …

Ven aquí, túmbate a mi lado.

Lo esperaba, lo deseaba, lo temía, …
Lentamente me incorpore y me tumbe en la cama, a su lado, reposando mi cabeza en su pecho, sintiendo su respiración y su corazón. Su mano se poso en mi hombro, sentía pasar su brazo por mi espalda, con ese sentimiento de protección que necesitaba, que añoraba. Paso el tiempo, casi me adormecí, mi chocha seguía húmeda, deseando que me penetrara que clavara, sentirle en mi interior, sentía ganas de acariciarme.

Tome su bicho en mi mano y lentamente con suavidad comencé a acariciarlo, a “pajearle”, su bicho respondió poco a poco, poniéndose duro, tan duro como la había notado en mi boca, tan duro como la deseaba en mi crica.

Arrodíllate en la cama.

No lo pensé, me puse en cuatro, como dicen, él se levanto y vino a ponerse tras de mí, con una mano en mi espalda me indico que quería que mi cabeza quedara sobre la cama, sus manos tomaron mis manos y las llevaron a mi espalda, mis manos se enlazaron ellas solas sin que ni siquiera tuviera que insinuarlo.

Sentí su bicho en la entrada de mi chocha, entrar poco a poco, un poco más, cada vez más dentro cada vez mas llena, empezó a salir y a entrar, una, dos, tres …. Perdí la cuenta mi cabeza cada vez mas llena de placer, de sensaciones, me llego, me llego el placer, me inundo el placer, como nunca antes había sentido como deseaba sentir, como sabia que se podía sentir.

Su bicho salió, salió de mi, por un momento sentí ganas de gritar de decirle que no se fuera que siguiera que aun podía sentir más, más, …
¡¿qué hace?!, no, por el culo no, nunca lo he hecho por el culo, ¡no!, me dolerá,

dominante

¡¡No!!, por favor, ¡No!.- las palabras salieron por mi boca, pero no me moví, seguí en aquella posición en la que le ofrecía mi chocha, mi culo y mis palabras sonaron como una súplica y no como una orden.

Silencio, no hables, …

Su bicho, húmedo con mi humedad, comenzó a entrar en mi. Sentí como se abría paso, como me penetraba, lentamente como ante su dureza mi culo se rendía y se hacía cada vez más y más ancho, más accesible. Estaba dentro, totalmente dentro, su bicho me llenaba sentía un sabor en mi boca que nunca antes había sentido, su mano comenzaba a acariciar mi clítoris, y el placer mezclado con un cierto dolor me llenaba el cerebro, hasta que estalle, y él en mi sentí como me llenaba, como me saturaba.

Me deje caer, sobre la cama, sentí como se salía, como me quedaba vacía, tranquila, relajada, …. El resto fue rápido, la ducha, vestirnos, el ascensor, una despedida en la puerta del hotel y de regreso a la oficina, sintiendo como mis pantis se impregnaban de él, mientras se salía de mi culo, de mi chocha.

La mañana siguió, mis compañeros siguieron con sus bromas y yo, pensando en lo que había pasado sin saber claramente que es lo que había pasado.

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Octubre, mes contra el cáncer de mama.

Octubre 4th, 2009 by La Bellaca de Puerto Rico

La quinta edición del 5K RACE FOR THE CURE® a beneficio de Susan G. Komen for the Cure®. El próximo sábado 11 de octubre, aqui en Puerto Rico.

Para participar, inscríbete en línea a través de AllSport.

“Los senos de la mujer son la única persistencia del hombre; los coge al nacer y ya no los suelta hasta morir de viejo.” Enrique Jardiel Poncela

Tetona

Tetona

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Todas merecemos una buena chingada.

Octubre 2nd, 2009 by La Bellaca de Puerto Rico

Jóvenes, viejas, feas , bonitas, flacas, y por supuesto las gorditas.

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